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viernes, 30 de marzo de 2012

Hola, me llamo Manuel y soy adicto...


Me ha costado años reconocerlo, pero ahora lo escribo y os lo cuento, no solo para seguir con el necesario camino de vuelta del programa de 12 pasos, sino para que, leyendo mi historia, os pueda ser útil en vuestras vidas, quizás hasta sirva para que reconozcais vuestras adicciones.

Muchos de vosotros direis que no sois adictos, y en algún caso puede que sea cierto, pero cuando acabeis de leer creo que os replanteareis las cosas y abrazareis la verdad, y la verdad os hará libres.

Mi caso es un clásico en esto de la adicción, empecé con ello de joven, "por probar", y descubrí que me gustaba, la siguiente vez lo esperaba con cierta ansiedad, en breve ya lo consumía de manera habitual, la dosis era cada vez más alta, cada vez me duraba menos, llegué a no poder irme a dormir sin la última dosis, incluso a vestirme a altas horas de la madrugada para salir a la calle a buscar quien me lo vendiese, aceptando producto de calidad dudosa de los pocos lugares abiertos a esas horas. 

Aprovechaba mis viajes por Europa para probar lo que llamaríamos "el producto local", primero fue Francia al estar cerca de donde vivo, pero luego, gracias al low cost, me fui paseando por varios lugares, llegando a volar hasta Amsterdam y visitar la zona, que como os podeis imaginar era un sitio casi de visita obligada.

Imaginad el nivel de adicción que, debo reconocerlo, mientras escribo he tenido que levantarme ya que al escribir sobre ello, he vuelto a caer en el pozo. Llevaba una semana limpio, y ahora debo empezar de nuevo el proceso. Debo ser paciente conmigo mismo porque ya me han explicado que es difícil, que es mucho más difícil que dejar el tabaco.

Perdonad la interrupción otra vez..., he dejado de escribir un momento para poder tomar un trozo de pastel como los que me enseñaron a hacer en Holanda, en una ciudad cerca de Amsterdam llamada Alkmaar, en la Waagplein, donde cada año, el primer viernes de abril, hacen una feria anual. 

Me llamo Manuel y soy adicto al pastel de queso.

domingo, 25 de marzo de 2012

Piedras, hummus y gintonics


El pueblo estaba tan escondido de la civilización que si hubieran seguido las indicaciones del GPS nunca hubiesen llegado. Uno de los coches fue guíado por el camino del norte, el otro tenía otro modelo que lo llevó por el noreste, y solo llegaron al pueblo porque con la humedad la tecnología falló, uno giró a la derecha antes de tiempo, y el otro cogió un desvío comarcal creyendo ver la torre de la iglesia.
Llegaron a la vez a la entrada del pueblo sin ver señales de vida, excepto el perro de la curva. No era pariente de la chica de la curva, pero también tenía un cometido importante. Era el perro que indicaba donde estaba el parking. Era un perro de una educación exquisita, que al pasar por delante estiraba las patas delanteras y todo él se estiraba en una reverencia que te hacía sentir un gran visir.

En el pequeño pueblo, las grandes piedras de los muros susurraban catalán medieval, pero el silencio era el dueño del lugar, no se oían coches, ni pájaros cantando, por un instante parecía un pueblo fantasma, iluminado en amarillo en una agradable tarde de primavera. 

Era un pueblo pequeño, pero mientras paseaban contaron ocho restaurantes, alguno puerta con puerta, seguro que compartían la cocina. Era un pueblo silencioso, pero cuando ellos llegaron ya no hubo sino risas y bromas en voz alta. Era un pueblo pequeño, pero algunos se perdieron buscando la iglesia, no recordaban las calles y callejuelas por las que habían pasado y sus móviles, por ser un lugar fuera del tiempo, se asombraron, y todos sabemos que cuando un móvil se sorprende pierde la cobertura.
Donde estaban no había a quien preguntar, el cura de la iglesia debía estar de viaje, no pasaba ningún coche, y extrañamente no había restaurantes cerca. Pero en la otra parte del pueblo estaba Miquel, un tipo risueño que daba el perfil de un "conseguidor", y que hizo honor a ello indicando a unos donde se habían perdido los otros. Así que los unos y los otros se encontraron, y después de agradecer a Miquel su gran ayuda, se sentaron en la terraza de un bar de la plaza a tomar unas cervezas, unas patatas y unas aceitunas. No volvieron a ver a Miquel en toda la noche, unos dijeron que se habría perdido, otros que le habían visto desaparecer en una gran piedra de la calle mayor.
El resto de la tarde, la noche y parte de la madrugada no puede ser contado haciendole justicia porque hay cosas que solo se entienden si las vives, las respiras y las sientes vibrar en tu pecho. Cada minuto fue mágico y genial, gracioso y cariñoso. Cenaron platos diversos a cual más delicioso (hummus y toro con wasabi y gambas a la miel y más, muchos más). Volvieron a pasear por las calles de piedra, que ya no susurraban en catalán medieval sino que escuchaban a los paseantes, maravilladas de sus risas, de sus anécdotas y de la felicidad que transmitían en cada palabra.

La madrugada acabó entre gintonics y un agua sin gas, viendo danzar lucecitas verdes y rojas en las medievales piedras del local de copas, riendo de todo y de nada, hablando de lo humano y lo divino, es decir, siendo y viviendo, no necesitas más si estás en la compañía adecuada.

Cuando salían del pueblo, se encendieron de nuevo los GPS, los móviles recuperaron el aliento y con ello la cobertura. Mientras se alejaban, el perro de la curva les ladraba un sentido ¡Adiós, volved pronto, ya os echo de menos!, estirándo sus patas delanteras en una reverencia emocionada.

viernes, 23 de marzo de 2012

El pueblo fantasma...


Era viernes, una tarde de un gris plomizo, una bruma escocesa impregnaba el ambiente otoñal, y la humedad fluctuaba, no sabías si se quedaría en neblina o llegaría a cellisca, pero la visibilidad no iba a mejorar, casi no se veían las montañas que rodeaban el lago, era difícil distinguir nada a más de mil quinientos metros. 

Los chicos se empeñaron en dar un paseo con las barcas, dos sencillas zodiac de color amarillo limón y remos de color naranja. Las chicas pusieron cara de pocos amigos, pensando "en tierra firme no nos mojaremos ni pasaremos frío", pero se miraron y callaron, no querían oir las más que seguras bromas ni palabras como aguafiestas..., aburridas..., siesas..., saborías..., miedicas... 

El ruido era monótono mientras se adentraban en el lago, pero de pronto los chicos decidieron que había que jugar un poco y le dieron caña al motor, dando vueltas alrededor de la zodiac de las chicas, haciendo caballitos para asustarlas un poquito y levantando el agua en pequeñas olas, lo suficiente para que ellas dieran grititos y protestaran, aunque con una media sonrisa que hacía suponer no era más que un juego.

Al cabo de un rato de navegar llegaron al pueblo fantasma. 

En realidad el pueblo estaba bajo la superfície y solo se veía la torre de la iglesia, sin campanas, y parcialmente derruida. Pero cuando el pueblo fue llamado el pueblo fantasma aún no había ningún lago que lo cubriese.

Apagaron los motores al lado de la torre, y durante un rato escucharon el silencio y el tambor de sus propios latidos.

- Sabeis? - uno de ellos rompió el silencio - la gente del lugar comenta que el pueblo tiene un fantasma, uno que habita en la torre de la iglesia, uno que se dedica a tocar las campanas, unas campanas que no se pueden ver, pero que se oyen a varios quilómetros de distancia. 

- Sí, claro - se burló una de las chicas - y viste una sábana blanca y arrastra una bola negra encadenada a sus pies, y va gritando uuuh! uuuh! es escocés y se llama MacFerguson. Estas historietas ya no funcionan, ni es de noche ni estamos ante un fuego de campamento, y ya no somos unas niñas, eso quedó atrás, no volvereis a asustarnos como entonces. 

- No, no es nada tan tópico como una sábana y unas cadenas - negó quien había hablado del fantasma - en realidad dicen que se trata del alma de una joven, que según parece fue descuartizada en la iglesia como parte de un rito satánico en el que participaron las fuerzas vivas del pueblo: el maestro, el alcalde, el farmacéutico y el cura. Aunque primero la violaron de formas que mejor no os explico, no podríais escucharlo sin horrorizaros. En este lugar han sucedido cosas muy extrañas desde entonces...

De pronto se escuchó, en el inmenso silencio de la tarde gris y brumosa, el sonido de dos campanas, dos campanas de iglesia. Primero sonaba una..., taláaaan..., taláaaan..., y luego sonaba la otra..., tolóooon..., tolóooon...

Los tres chicos y las tres chicas se miraron, sus ojos mostraban miedo. Se abalanzaron sobre los motores para largarse de allí cuanto antes, no tenían ningún interés en buscar el origen de las malditas campanas, solo querían llegar a la orilla, desmontar las tiendas, llegar a los coches, y salir de allí a toda leche, y eso hicieron, salir a toda velocidad hacia la orilla, alejándose de la torre de la iglesia y de las campanas.

La mañana del sábado amaneció clara y con el cielo despejado, era un día menos húmedo que el del viernes, y el guardabosques hacía su ronda semanal por el lago, casi de rutina. Entonces lo vió, algo amarillo en la orilla. Cuando se acercó vio que era una zodiac con remos de color naranja, pero aparte del amarillo había rojo por todas partes, era rojo sangre porque dentro de la zodiac había tres cuerpos, desnudos, con marcas en muchos sitios.

Eran tres chicos, y los sitios donde había sangre y desgarros denotaban algo salvaje y a la vez sexual, como si alguien los hubiera utilizado en una bacanal orgiástica. Entonces se acordó de las historias que se contaban sobre el pueblo fantasma, sobre la joven que habían violado en un ritual satánico y que se dedicaba a tocar las campanas.

En realidad era una mentira que todos los lugareños explicaban, porque de esa manera nadie escuchaba la verdad, y asi todos vivian tranquilos, y siempre había campistas en el lago, y muchos eran chicos, y entonces los súcubos que vivian en la torre de la iglesia tenían siempre alguien de quien alimentarse. Aunque al final les extraían toda la sangre, sus víctimas disfrutaban de unas horas de sexo salvaje, desenfrenado, límite, en el que los orgasmos les salían por las orejas.

El problema eran las chicas..., en el siglo pasado las mataban y servían de alimento de jabalíes, pero ahora la liberación sexual comportaba chicas mucho más desinhibidas y mucho más sensuales y sexuales, y cuando los súcubos lo descubrieron, las empezaron a secuestrar, ahora han creado una nueva especie híbrida de súcubo y humana..., y son más..., y los lugareños se preguntan que pasará cuando los campistas de temporada no les sean suficientes. De momento el alcalde de los pueblos del lago está pensando en promover el turismo gay pintando de rosa todas las casas, y está estudiando si se puede construir un campo de golf al lado del lago.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Pollo con langosta


Ayer me entrevistaron en Canal Nordeste, para el programa del viernes, ese que se llama "Cocina creativa", sí, el único donde no se usa perejil ni se explican chistes verdes, y se dedican a divulgar platos poco comunes.

Si os soy sincero, me pusieron en un compromiso, porque ellos querían que yo fuese un invitado original, que incluso fuese atrevido y transgresor, y en cambio yo tenía mal día y la astenia primaveral me rondaba, como la gripe, con lo que no tenia el chichi pa farolillos, aunque con mi fenotipo lo tengo complicado, y no me refiero a los farolillos, sino a mi barba cerrada de geyperman (y no, no soy la mujer barbuda).

El caso es que insistieron..., volvieron a insistir..., al final me pudo la vanidad y accedí, aunque les expliqué que el programa podía resultar un poco..., especial.

Os podeis descargar el video desde Yutuf, buscais las palabras "Cocina creativa" y "alarma social", le dais al primer resultado y disfrutais del programa. Pero no corrais, no corrais, que el video ha sido "editado", y al final lo que emitieron fue algo bastante diferente de lo que grabaron, asi que sólo si seguís leyendo os enterareis de lo que pasó de verdad.
La receta que yo expliqué era bastante simple, y aunque sorprenderá a muchos lectores, otros reconocerán un plato bastante tradicional. El nombre tampoco es de esos largos y complicados con muchos adjetivos y un montón de frases subordinadas, es corto, sencillo, directo: "pollo con langosta".

Su preparación no es demasiado complicada, y se puede resumir en seis sencillos pasos.

Paso 1: Hay que coger la langosta, preferentemente muerta, y trocearla en cuatro trozos grandes (si teneis invitados calculad un trozo grande para cada uno). Si no estuviese muerta, no nos tenemos que preocupar, al trocearla conseguiremos que deje de dar la vara, no como con las molestas carpas que aún en rodajas dan saltos por toda la cocina. Si la langosta es pequeña, pues poneis más langostas.

Paso 2: Hay que preparar el pollo, aquí de nuevo nos ponemos a trocear, más o menos en unos 8-10 trozos, y lo salpimentamos (encantador nombre para una acción en dos pasos). Después tenemos que rehogarlo (otra acción de nombre curioso, rehogar) en aceite de oliva. No confundamos rehogar con sofreír, son acciones muy diferentes (no, no os pienso explicar la diferencia). Deberemos retirar el pollo cuando tome color. Aquí alguien se puede preguntar, ¿color? ¿que color?, pero es como el jazz: "Si necesitas preguntar qué es el jazz, nunca lo sabrás".

Paso 3: Añadiremos a la sartén la cebolla picada y las hierbas; incorporaremos los trozos de langosta, los freíremos unos minutos y flambearemos con el brandy. Aqui conviene aconsejar que si os bebeis el brandy mientras cocinais, no podreis flambear la langosta, asi que sed previsores y usad 2 vasos, uno para la langosta y otro para el cocinero.

Paso 4: Añadiremos los tomates pelados y picados (sin semillas) y los coceremos durante un cuarto de hora. Aqui debo hacer un inciso muy, muy, pero que muy especial: Si no son tomates, da lo mismo que tengan forma de tomate, color de tomate, aspecto de tomate, semillas como las del tomate, repito, si no son tomates (y últimamente casi nunca lo son) dejaros de puñetas y pasad del tomate, podríais desgraciar la receta por añadirle trozos de plástico rojo.

Paso 5: Pondremos los trozos del pollo en la sarten, añadiremos el vino, lo taparemos y dejaremos cocer una media hora.

Paso 6: Unos minutos antes de terminar la cocción añadiremos el azafrán, el ajo, las almendras, las avellanas y el chocolate rallado, una mezcla que habremos picado antes en un mortero.

Que tiene de especial el plato, aparte de ser un clásico "mar y montaña"? Por que motivo al final el programa no se emitió completo, con todas mis explicaciones? Ahora mismo os lo cuento, y vereis que en el fondo no había para tanto, la gente ya no se escandaliza por casi nada, asi que hubieran podido emitirlo sin ningún problema, solo con añadir un pequeño aviso de que podía herir alguna que otra sensibilidad.

Yo les explicaba a los del programa, mirando a la cámara con tranquilidad, sin estridencias, natural, que la receta del pollo con langosta me salía realmente muy bien. La primera vez que tuve que cocinar ese plato, sin embargo, fue después del accidente de avión en Rio Grande. Tuve que ser imaginativo con lo que me ofrecía la naturaleza para que mis compañeros y yo saliéramos vivos de aquello, sabeis?

Asi que adapté la receta a lo que pude conseguir, de hierbas de buen olor y sabor había varios tipos, no eran ni tomillo ni orégano, nunca supe sus nombres ni me preocupé de buscarlos después, pero le daban buen gusto al plato. La cosa se complicó con la langosta, pero las de por allí tenían sus buenos 10 centímetros, y aunque no eran rojas ni venían del mar, la verdad es que tenían un sabor especial, y nos entretenía chupar sus patas y sus cabezas.

Pero donde tuve que ser imaginativo fue con el pollo..., porque..., sabeis? en aquel sitio dejado de la mano de Dios había hierbas aromáticas, teníamos sal y pimienta, incluso brandy (las botellitas del avión, y luego la carga "especial" de los pilotos), las langostas saltaban alegres por aqui y por allá y nos daban cierto sustento..., pero pollos..., pollos no, ni pollos..., ni urogallos..., ni pavos..., ni perdices..., ni codornices..., ni siquiera un triste gorrión..., asi que el pollo del menu tuvo que ser "pollo", un "pollo" algo especial, la primera semana cocinamos a Juan con 56 langostas, la segunda semana fue Luis y pasamos con 42 langostas (yo el domingo estaba un poco desganado y no tomé langosta), la tercera semana..., bueno, creo que ya os haceis una idea, el caso es que la plaga de langostas de ese año en Santa Fe no tuvo lugar, les extrañó bastante, hicieron una batida, y nos encontraron, 2 meses después del accidente y 8 amigos menos en el grupo.

La verdad es que ahora, cada vez que voy a un restaurante y el menú tiene pollo con langosta, se me humedecen los ojos, y empiezo a salivar de una manera un tanto incivilizada. Pero qué quereis? Quien ha probado mi receta, repite!



Notas a pie de página (ingredientes para la receta)

Ingredientes para la salsa
    1 cebolla grande
    1/4 de tomates maduros
    1 diente de ajo
    1 vasito de vino
    1 copa de brandy o coñac
    30 gramos de chocolate negro
    20 gramos de almendras y avellanas tostadas
    150 ml. de aceite de oliva
    1 hoja de laurel
      Hebras de azafrán
      Tomillo, orégano
      Perejil
      Pimienta molida
      Sal
Ingredientes principales
    1 pollo (en ausencia, alguna carne equivalente, sed imaginativos)
    1 langosta (mejor si viene del mar, pero se admiten otras)

Entrevista con el anuro...

El anuro se sienta indolente, las ancas cruzadas bajo la mesa y una pata sobre el respaldo del asiento contiguo, mientras con la otra pata agarra una jarra de cerveza. Se siente cómodo y lo transmite. Se siente bien y su color verde lo grita a los cuatro vientos.

- Dígame..., esto..., señor..., no se como debo llamarle - balbucea Jaime, demostrando que en la carrera no se aprende a entrevistar a la gente, solo a hacer preguntas.

- Puedes llamarme como te apetezca, mientras en la entrevista digas que soy escritor y hables de mi último libro, al fin y al cabo por eso estás aquí, verdad?

Vaya desilusión, piensa Jaime, a pesar de que parece un tipo especial, no deja de ser como los demás, he venido a hablar de mi libro..., he venido a hablar de mi libro..., paparruchas..., a la mierda! y todo eso, ufff, vaya un mundo de tópicos, que poco original..., valor..., valor..., eres un profesional y tienes un trabajo...

- Pues entonces dígame, René..., usted porque escribe? - pregunta Jaime esperando ser lo más correcto posible.
- Vaya..., es curioso que me llames René - responde el escritor sonriendo - aunque es uno de mis muchos nombres es quizás el menos común, al menos en este pais. Pero como te he dicho, por mi como si me llamas Pepito Grillo.

- Pero la pregunta es relevante - prosigue René - es una pregunta recurrente en toda entrevista, pero es una pregunta que todos los que escribimos nos hacemos alguna vez. 

Supongo que hay tantas respuestas como personas, quizás más, y alguno podría decirte que es su oficio, que es artesano del verbo y del adjetivo, como otros tienen facilidad para tallar la madera o esculpir en mármol o dar vida a un lienzo, otros tienen facilidad con los números o con los engranajes o con cualquier cosa que se te ocurra. 

Pero eso es confundir las cosas, al menos en mi caso no es esa la causa última. Claro que algo de buen hacer tengo en lo de juntar letras, en lo de expresar ideas, emociones, aunque la práctica también ayuda. Pero no es eso lo que me motiva, eso tan solo hace "fácil" el proceso.

- Entonces, escribe para ser leído? - interrumpe Jaime - Ya se que es otra pregunta tópica pero...

- La respuesta es si..., pero la respuesta también es no - responde René - Mira, te voy a poner un ejemplo, sonará a otro tópico, pero los escritores vivimos en un mundo de tópicos muchas veces. Hace un tiempo yo estuve en dique seco, no había forma de que pudiera escribir una simple frase. Así que si no escribía y nadie me leía, entonces no era un escritor, ya que si no puedes inventarte historias estás acabado, verdad? 

Bueno, pues la verdad, mi verdad, es un poquito más complicada que todo eso. No sé yo si el resto de los escritores son tan raros como yo, al fin y al cabo ellos son humanos. En mi caso mi mente hervía, literalmente, y cada una de las burbujas que escapaban por mis orejas era un universo, con uno o varios mundos, en el que vivian una o varias personas, a las que le sucedían una o varias historias. Pero cada burbuja se me escapaba sin que pudiera atraparla. Una vez quise evitarlo y me puse una gorra y unas orejeras, y entonces me salieron las burbujas por la boca, cerré la boca con fuerza y la nariz me hizo cosquillas y salieron por la izquierda varios cuentos de terror, y por la derecha hokkus, haikus y otros poemas, pero al intentar cogerlos con las manos hicieron ¡puf! y desaparecieron.

- Pero..., pero..., no lo entiendo - se sorprende Jaime - si se le ocurrían historias, porque no las escribía y las publicaba? Estuvimos muchos años pensando que se le había acabado la inspiración, sabe?

- Bueno..., la verdad - suspira René - la verdad es siempre más complicada de lo que uno se imagina, y en algunos casos es hasta poco original, pero en cualquier caso es la verdad. La verdad es que, a pesar de que las historias flotaban a mi alrededor, a pesar de que me era fácil "sacarle punta a las cosas" y ver algunas realidades desde un punto de vista "especial", a veces excéntrico..., la verdad es que escribir me dolía, y la primera frase costaba, pero en la segunda los dedos se me agarrotaban, los ojos lloraban, y todas mis historias huían asustadas al fondo de mi mente, porque de repente aparecía otra historia que se hacía la dueña de todo, y se empeñaba en repetirse en mi mente dia si y dia también, cruelmente, con variaciones casi imperceptibles pero siempre la misma: ¿que hubiera pasado si ella? ¿que hubiera pasado si yo? ¿me amó tanto como yo? ¿se acuerda de mi a veces? En fin, como comprenderás, así no hay manera de que un escritor, por muy bueno que sea, y yo aún no lo soy, pueda escribir nada que valga la pena.

- Vaya..., que triste y a la vez que bonito - comenta Jaime - Pero ahora ya está en las librerías su nueva novela "Siete universos y un ficus", así que supongo que, lo que sea que le bloquease, se acabó, quedó atrás como un recuerdo.

- Se acabó, dices? - rió René de manera agridulce - Ciertas cosas no se acaban nunca, nunca quedan atrás, con suerte aprendes a vivir con ellas, llegas a acuerdos de convivencia, en mi caso lo que pasa es que dejo salir a mi némesis una vez cada quince días, a veces cada semana cuando se acerca la primavera o cuando el otoño aparece. Entonces dejo que mi historia pasada se regodee en lo que pasó y lo que no pasó, en lo que pudo haber pasado, en lo que pude haber dicho o hecho, en lo que ella pudo haber dicho o hecho o no dicho o no hecho..., y cuando el ovillo se ha convertido en una hidra de siete cabezas y tres de ellas ya sacan el machete pensando en darme un tajo, entonces saco el látigo de nueve colas, lo restallo en sus narices, y les digo que se acabó la función, que ahora me toca a mi..., y entonces abro mi notebook, y me pongo a escribir sobre lo primero que me venga a la cabeza, si es darle la vuelta a la realidad mucho mejor, si es poesía es bienvenida, y cualquier cosa que haga burbujas la dejo salir por las orejas, y la recojo con suavidad, y la pongo negro sobre blanco, y si luego alguien lo lee mucho mejor, y si eso resuena en algun lugar de su alma me doy por satisfecho.

- Unas cuantas almas hemos resonado con alguna de sus historias - responde Jaime - alguna nos ha hecho pensar, alguna nos ha emocionado, con alguna hemos reído.

- Si así ha sido, no puedo pedir más - concluye René -, al fin y al cabo, no sabes bien lo difícil que es para un anuro escribir historias que los humanos podais entender. It's not easy being green...

lunes, 19 de marzo de 2012

Poemas de un amor eterno de cuatro días y tres noches...



Que emoción, loco deseo,
tenerla entre mis brazos.
Las palabras quedan cortas,
tan solo son tópicos.
Pero sé que al principio,
sentir dolería, de bueno,
y no dejaría de temblar.
Después sería dulce, suave,
un interludio, amor tranquilo,
descubrir rincones escondidos,
sentir cada punto en nuestra piel.
Lento, disfrutando la espera,
crecería el deseo, ansiando explotar.
Cuando la pasión casi nos doliera,
los sismógrafos en todo el mundo
darían fe de nuestro amor.



Baila conmigo, mi amor,
con las notas de una jiga celta
y déjate llevar por su música.
Mientras las gaitas viven,
en los brazos de los gaiteros,
tu y yo, como flauta y violín,
bailaremos dando mil vueltas,
hasta poder levantar el vuelo.
Cuando la música acabe,
antes de volver al baile,
las nubes nos darán reposo.



El amor, ah!, el amor,
encantos y desencantos.
Te lleva a las nubes,
para bajarte al fuego,
Te llena de felicidad,
y la cambia por dudas.
Gritarías a los cuatro vientos,
salvo por el miedo al ridículo.
Esperas una dulce palabra,
y encuentras pragmatismo.
Das entrada a la razón,
y ella quiere ternura.
Sólo la práctica hace,
que el tempo se ajuste,
pero en la espera,
el amor desespera,
mientras el corazón
late a ritmo de samba.



Una guitarra canta,
una melodia triste.
Suena la melancolía,
la flauta se añade,
un dueto de lágrimas.
Entonces la gaita,
llora por los amantes,
acompaña su tristeza.

domingo, 18 de marzo de 2012

No te muevas, no respires, no mires.

No te muevas. Si no te mueves no te verán, bien tapado bajo la sábana azul, y si te ven pensarán que estás dormido. Pero sobre todo no te muevas, que nada les haga sospechar que estás despierto. Si te creen dormido no serás un objetivo para ellos, te dejarán tranquilo y buscarán a otro, quizás a tu hermano mayor, ese que no se está quieto ni dormido, que deshace la cama cada noche, haga frío o calor, y que habla dormido como si estuviera despierto, y que se levanta algunas noches queriendo ir a la escuela. Sí, seguro que ellos prefieren a tu hermano mayor..., seguro..., pero, por si acaso..., no te muevas.

No respires. Si no oyen tu respiración agitada creerán que estás dormido, si oyen como jadeas sabrán que estás despierto, y sabrán que sabes que ellos están aquí, y si lo saben..., si saben que tu sabes..., entonces ya sabes lo que pasará, y ellos también lo saben. Así que, por tu vida..., no respires.

No mires. Si no miras es como si ellos no estuvieran, como si nada pasara. Es como aquello que leíste hace meses, "que sonido hace un árbol del bosque al caer si no hay nadie para escucharlo?". Asi que, si no miras, ellos no están, y si no están no hay peligro de que te hagan daño como las otras veces. Seguro que hoy no están pero, por si acaso, no mires.

Eso que oigo..., no, no es mi respiración, aunque lo parece, pero algo alejada, como si fuera la respiración de otro, de alguien que está cerca de mi, casi sobre mi. Eso que oigo..., no es el latido de mi corazón, aunque lo parece, pero algo alejado, como si fuera el sonido de algo que está latiendo, como si estuviera a mi lado. Eso que oigo..., no, no es el roce de mi cuerpo con la sábana azul, aunque lo parece, pero algo alejada, como si fuera el roce de otros cuerpos, y esos cuerpos estuvieran cerca de mi. 

Esa luz que atraviesa mis párpados..., como lucecitas azules y amarillas..., son ellos, dios mio, son ellos y quieren comprobar si estoy dormido o despierto. Estoy perdido, noto como mis ojos se mueven tras los párpados ante la luz, ellos verán como se mueven mis ojos, y sabrán que estoy despierto, y entonces...

Entonces se movió, respiró, miró.

Entonces la luz le cegó los ojos, le inmovilizaron, y le pusieron una máscara en la cara.

Ya no pudo moverse, se quedó sin respiración, y ya no veía nada.

Estaba aterrorizado, a punto de sufrir un colapso.

- Bueno, parece que ya podemos seguir - dijo la voz suspirando de alivio.

- Gracias a dios, no sé que ha podido pasar - respondió otra voz - salir de la anestesia en un cuádruple by-pass es algo que nunca había visto, por poco perdemos al paciente.

viernes, 16 de marzo de 2012

Watashi wa anata o aishite imasu



Dos espejos se iluminan mutuamente,
si entre ellos se enciende una luz.

Si la toco, su luz quema,
pero si me voy, tendré frío.
Demasiado amor, y ella se escapa,
demasiado poco, y también.
No perseguirla ni rechazarla,
no desearla abiertamente,
ni amarla con premura.
Si la toco, su luz quema,
pero si me voy, tendré frío.

Claro de noches sin luna, calor en días gélidos.
Refrescante, espontánea, ansío ser uno con ella.

Sin ansiedad aquí, sin ansiedad siempre,
lo que importa es sólo el presente,
estar presente ahora, en cada gesto.

Ella coge su mano, un gesto cálido.
Los ojos brillan, el tiempo les sobra.

No tengo tiempo! No tengo tiempo! Protestáis.
Nunca tendréis el suficiente, así que llenadlo
sólo con aquello que os hace vivir y volar.

Volar sin alas, vivir sin aire.
Nada es imposible si se ama.

Amar, unir cuerpo y alma,
equilibrar razón y emoción.
Pero sin metafísica difusa,
ni mitología mágica, ni religión.
El nombre no es la cosa, tanto da,
zen, introspección, satori.
En el silencio, la soledad desaparece.
La vida es experiencia de la vida,
y la muerte, experiencia de la muerte,
porque toda realidad es temporal.

Vivirla, es renacer. Mirarla, es respirar.
Sentirla, es despertar. Vivir, en presente.

Para vivir el presente,
recuerda bien el pasado,
pero olvida el futuro,
o tu vida pasará por delante,
y solo te quedarán recuerdos.

Vivir el amor en sus momentos intensos.
Sin esperar nada, pero teniéndolo todo.

No esperar nada,
no tener ego,
aceptar de buena gana,
todo lo que la vida te ofrece.
Porque la felicidad no está
en su obtención, al final,
sino en el camino, buscándola.

Ojos verdes, en ellos busco tu alma.
Sería una lágrima que, feliz, no caería.

Ojos verdes, una vez él te dijo:
Soy un racionalista convencido.
Pusiste tu mano en su cuello,
notaste un caballo salvaje,
retenido con mano de hierro.

Oler sus cabellos,
sentirla a mi lado.
Besar su cuello,
temblando de deseo.
Absorber cada detalle,
un mapa de su cuerpo.

Dos espejos se iluminan mutuamente,
si entre ellos se enciende una luz.

Watashi wa anata o aishite imasu

miércoles, 14 de marzo de 2012

Noticias de un universo alternativo (XI)


Barcelona, Universo 3, Redacción - Nuestro corresponsal en el Universo 5, Pascual Perez-Péres, nos hace llegar hoy una nueva crónica de nuestros vecinos del universo de al lado, de los que cada vez conocemos más cosas y que siempre nos sorprenden con sus peculiaridades (supongo que a ellos les pasará algo parecido con nosotros).  Sin más os dejo con la crónica de Pascual Perez-Péres.

Barcelona, Universo 5, Redacción - Buenas noches, aqui Pascual Perez-Péres, desde el universo de al lado. Hoy mi crónica va a mostraros como, en el fondo, aunque sea en el fondo, la gente del universo 5 y nosotros, los del universo 3, tenemos más en común de lo que pueda parecer, a pesar de haber vivido historias diferentes y de tener costumbres diferentes. Empezaré explicando la noticia más importante aqui, en el quinto, como ya le llamamos en la redacción, y luego os explicaré que ha pasado en el tercero, el nuestro, para que veais a que me refiero.

Como muchos ya sabréis, en el quinto la tecnología está muy avanzada, llevan implantes llamados terminales sociales con los que pagan el metro, la comida y las compras, y con los que se conectan con sus miles de amigos para compartir cada minuto y casi cada segundo de sus vidas. Como podeis suponer, tienen unos sistemas de privacidad muy potentes, ya que si no fuera así..., bueno, os podeis imaginar, no?

Pues el caso es que esta tarde, en casa de la ciudadana Susana Smith-Sanchez, ha sucedido algo que ha creado una ola de trending-topics en los terminales de todo el planeta, y a estas horas aún sigue creando unos meneos de no te menees.

Parece que la tal Susana (Susi para los amigos) estaba duchándose, y mientras se enjabonaba quiso que sus amigos más íntimos elevasen sus temperaturas (según parece es una pícara muy desvergonzada), y liberó la restricción de privacidad al grupo "amigos íntimos" (o eso pensó ella, en realidad la liberó a "todos") y empezó a tocarse y gemir en voz alta, con gemidos cortos, jadeos y grititos, aparte de hacer ruiditos húmedos de lo más obvios. Después, como ya iba lanzada y sin frenos, se le ocurrió susurrar con una seductora voz grave, "Estoy más caliente que el asfalto de Georgia".

No pasaron ni cinco minutos, asi como lo leeis, ni cinco minutos pasaron, y ya estaban derribando su puerta los del batallón de derechos. Porque, en el universo 5, como aqui, esa frase está escrita en un guión de una película muy famosa, y la pobre Susana había infringido las duras leyes anti-piratería del quinto. Aún tenia la espuma en el cuerpo pero se la llevaron de todas maneras, ella y una corta toalla blanca que es todo lo que pudo coger al vuelo cuando la sacaban del baño.

Como, detecto sorpresa en vuestras caras? Os parece raro algo así? Creeis que este tipo de cosas que exceden el sentido común son "esas cosas raras que Pascual siempre nos cuenta suceden en el universo 5"? Pues bueno, la verdad es que cada universo tiene lo que tiene, y nosotros tenemos lo que tenemos. Lo que nosotros tenemos, aunque diferente, se parece mucho más de lo que os pueda parecer.

Aqui, en el universo 3, hoy, he leído una noticia que, después de lo de Susana y la ducha, me ha hecho sumar 2 y 2, y el resultado no me ha gustado lo más mínimo, os lo aseguro. Casi estoy por irme al universo 7 a ver si allí las cosas son diferentes, aunque me temo lo peor.

Aqui, en el universo 3, en Belgica, una entidad llamada SABAM, una especie de SGAE pero con cerveza belga y mejillones al roquefort, ha decidido que debe cobrar derechos a los voluntarios que, en las bibliotecas públicas, se dedican a leer libros a los niños.

Podréis decir que lo de Susana en la ducha es "más peor", pero sinceramente no me veo capacitado para hacer comparaciones cualitativas ni cuantitativas ni filosóficas ni metafísicas. Como mucho, hoy a mi pobre neurona solo le queda glucosa para concluir que, como dijo alguien que yo me sé, la estupidez humana es infinita y universal..., pero visto lo visto debería haber dicho multi-universal.

Haikus de una historia antigua...

En un invierno,
viví la primavera.
hoy es invierno.

Sus ojos verdes,
su alma en mi alma,
sus azules ojos.

Almas gemelas,
amores de leyenda,
conectan almas.

Todo son risas
historias, poesía, 
bromas y rimas.

Hoy es invierno.
Ven a mi, primavera,
ven a mi, espero.

martes, 13 de marzo de 2012

El premio Nobel que nunca existió...


Eran las tres de la tarde y ya estaba oscuro. Era una cálida tarde de diciembre, 5 grados al sol antes de ponerse, una tarde tan cálida como las del pasado noviembre.

Las calles y los tranvías estaban llenos de turistas, unos iban al museo Vasa después de visitar Skänsen, mientras muchos otros pensaban ir a tomar café al bar Mellqvist en Södermalm, esperando encontrarse con Blomkvist o con algún sueco que se le pareciese (como es evidente, eran las turistas quienes iban con la idea de tropezarse con algún Blomkvist y convertirse en su Erika).

Mientras las calles estaban llenas de gente, la Sala de Conciertos de Estocolmo estaba a oscuras, vacía, con el eco del bullicio de hacía pocas horas, cuando la entrega anual de premios. 

El diploma y la medalla de oro reposaban en una silla roja de estilo rococó en la Sala de Conciertos de Estocolmo. Ni el diploma ni la medalla fueron entregados ese día, nunca serían entregados. El diploma de la silla sería conocido en el futuro (entre risitas irónicas) como el premio Nobel de Física Recreativa.

El diploma estaba emitido (firmado por el rey Carlos XVI Gustavo) a nombre de Takeshi Martinez, Doctor en Física Cuántica. Se le otorgaba el premio en reconocimiento a sus valiosas aportaciones al campo de la cosmología, citando como hecho especial el descubrimiento de que nuestro universo estaba asociado a otros seis, formando un cúmulo de 7 universos entrelazados en un heptaminó.

El número de artículos de física cuántica en los que se citaban los trabajos del Doctor Martinez se contaban por docenas, y por tanto fue del todo natural que se le propusiera para el premio Nobel.

El problema..., un ligero detalle sin importancia..., es que el profesor Takeshi Martinez no existía..., ni nunca existió, salvo en la calenturienta mente de un aprendiz de escritor.


Nota: Alguna vez sucederá algo parecido, por ahora nosotros ya vamos preparando el terreno...
  http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/12/actualidad/1331580969_944942.html

lunes, 12 de marzo de 2012

Tengo un empacho...

No..., no es que me haya comido toda mi ración semanal de bony's (mmm, pecaminoso, casi lujurioso) ni una de esas terrinas de helado de pastel de queso y fresas, ni una lata de leche condensada "a palo seco". Aunque en otros días algo de lo anterior pueda ser cierto, ahora no lo es...

Estoy con un empacho casi doloroso..., y sin embargo no es el estómago lo que duele, sino lo que tengo detrás de los ojos..., no la córnea..., no..., tampoco la nuca, sino esa materia gris que hay enmedio, bueno, en mi caso puede que haya también algo de aire, siempre he sufrido de gases y como no se eructar creo que mi cabeza los ha ido almacenando.

El caso es que llevo varias horas en las que mi cabeza no deja de complicarme la vida, después de un día de cansado trabajo, en lugar de dejarme descansar, la muy cabrona se ha puesto a lanzar historias a toda pastilla, unas cortas (Hola, dijo él. Adiós, dijo ella) y otras más largas (Hola, dijo él. Adiós, te llamaré, dijo ella) unas de terror, otras de amor, unas biográficas, otras eróticas, y todas ellas están ahora compitiendo por ser la próxima que aparezca en negro sobre blanco en mi blog.

He sufrido durante meses (niño, no me seas modesto, que han sido años) el famoso y tópico bloqueo, pero esto de hoy es casi peor, hay tanto ruido aqui dentro que parece imposible extraer nada con sentido. En realidad estar aquí escribiendo no deja de ser como un vaquero encima de un caballo salvaje, o como un poco de bicarbonato para que el empacho deje de molestar.

Al menos parece que la cosa se calma, podré irme a dormir sabiendo que en silencio y colaborando entre ellos, mis yoes se dedicarán a construir historias, y mañana o pasado, cuando menos me lo espere, pondrán una de ellas en mi buzón neuronal, y entonces, de repente, pensaré ¡Tengo una historia genial!

domingo, 11 de marzo de 2012

Un suspiro, una nota, un parpadeo...

Un suspiro, una nota, un parpadeo,
que belleza, que locura, ay!, que mareo!,
un recuerdo, tu sonrisa, cuanto te quiero!.

Un suspiro, un recuerdo, cuanta belleza,
Un parpadeo, tu sonrisa, ay! que mareo!,
que locura, un suspiro, cuanto te quiero!

Un parpadeo, que belleza, ay! (suspiro)
te recuerdo, suspiro, ay! te quiero!,
suspiro, suspiro, ay! que me mareo!

Una locura, suspiro, ay! tu sonrisa,
Tu parpadeas, yo suspiro, que locura!,
tu sonrisa, tu belleza, ay! me muero!

Blue is my heart when crying



Blue is my heart when crying,
for a past that won't be back.
Blue the soul when flying,
'cause deep inside is all sad.

Green is my crazy little hope,
of me getting a word from you.
Green the soul hanging on a rope,
'cause all good a word can do.

Blue your green eyes were,
under those little glasses.
Green your blue eyes there,
two good looking deep lakes.

Green light is what you gave me,
taking away all the dark blue.
Light blue is what you colored me,
taking away all the rotten green.

But after you flew away, babe,
the blues are getting darker,
the greens are even worse,
nothing is getting better.

Yes, it seems I write again,
such a lucky man, isn't it?
Maybe it's to not being crazy,
Maybe I'm already a big fool.

People here like my writings,
that should give me strength,
but you know, after many years,
your name still give me chills.

It's you who I'm writing for,
even though you won't read it,
and my heart is blue crying,
for a past that won't be back.

sábado, 10 de marzo de 2012

I believe I can fly...


Él aún no lo sabía, pero era un ángel. Uno especial, además, ya que tenía asignada una misión crítica para toda la humanidad. Pero sus alas aún estaban dormidas, escondidas, no hacían por salir.

Un día caminaba hacia casa al salir de clase, pensando en mil cosas, cuando lo sintió..., tzup..., como un pinchazo sordo, pero como si fuera desde dentro. Se puso tenso, su mente hipocondríaca empezó a dar diagnósticos buscando cebras galopantes cual residente de primer año. Pero el pinchazo no volvió a repetirse, y finalmente lo olvidó.

Dos años más tarde, un jueves por la noche, mientras repartía cartas a sus compañeros de piso en la clásica partida semanal, con la caja de voll-damm lista para ser saboreada, volvió a sentirlo..., tzup..., y esta vez fue un dolor intenso, se produjo a la vez en dos puntos simétricos, y lo dejó  literalmente viendo las estrellas. Se tomó un calmante aún sabiendo que la cerveza no ayudaría, y siguió jugando a cartas aunque con poca suerte.

El día en que cumplía tres veces el número mágico, estaba solo en casa. Se levantó del sofá a por una cola y unos kikos, y de repente el dolor lo atravesó de punta a punta. Ya no era un pinchazo sordo, un tzup suelto que diese por saco. Ahora se trataba de un ataque continuado, tzup..., tzup..., tzup-tzup..., a cada uno de los lados de su cuerpo..., algo estaba desgarrando por dentro, queriendo salir, haciéndose hueco.

De sus experiencias pasadas con el dolor, la mayoría con la migraña, tenía en casa un especial surtido cuétara de pastillas, redondas y beige unas, alargadas y moradas otras. Empezó a tomar un par de las primeras, y como veinte minutos más tarde seguía llorando de dolor, se tomó tres de las otras, directamente el interior de la cápsula de plástico, para ir más rápido. Si no se le calmaba pronto, empezaría a dar golpes de cabeza en la pared, para anestesiar ese dolor inhumano, esa tortura que le estaba volviendo loco.

Entonces, de repente, el dolor cesó, la presión interior se deshizo, ya no quedaba nada por desgarrar ni por abrir ni por salir. Los brazos casi flotaban, sueltos, sin peso, incluso los vellos parecían moverse con suaves pasos de danza acompañando a los brazos en su extraño baile. Al pasarse las manos por delante de la cara, con los dedos medio doblados, la sorpresa de verlos tan grandes se sumaba a la sorpresa de que hubiera tantos dedos..., uno..., seis..., uau..., di-eeeeez-deeeeee-dooooos. 

Estaba de pie pero era como si flotase, en ese momento estuvo seguro de que podía volar, casi sentía sus alas, listas para hacer lo que hacen las alas una vez ya son alas de verdad. Se sentía poderoso, sentía que la misión que siempre ansió tener le había llegado, y estaba dispuesto a afrontar cualquier prueba del universo al respecto de su determinación.

En ese momento..., en ese momento se agotó el efecto de las pastillas, y volvió el intenso tzup-tzup a dar por saco, las dos muelas del juicio queriendo salir sin haber espacio, una abajo a la derecha, otra abajo a la izquierda, ambas presionando en la misma dirección, provocando un dolor de mil demonios. Incluso las alas del ángel se escondieron aterrorizadas, y después de tanto tiempo no se si querrán salir.



viernes, 9 de marzo de 2012

El último que apague el gas...


El último habitante del planeta echa un último vistazo a su hogar antes de irse. No deja nada material detrás porque siempre viaja ligero. Tampoco echará de menos el lugar, había llegado hacía pocos meses y no hubo tiempo de hacerlo suyo, tan solo conocía a sus vecinos de cuando la última tormenta de arena y frío.

El último habitante del planeta sube al vehículo eléctrico y se dirige a la base de lanzamiento, en la zona este. Es el día más cálido del año y, sin embargo, hace frío. Hacía mucho tiempo que hacía frío, ya siempre hacía frío. Tanto frío que los hemisferios norte y sur se fueron vaciandoy la población se fue acercando cada vez más al ecuador.
   
El último habitante del planeta recuerda como empezó la dispersión, con prisas, pero sin miedo a lo desconocido, las naves salían en racimos hacia todos los lugares en que alguien alguna vez sugirió podría haber planetas que sustentasen la vida. Aunque fuese poca la vida, y mucho el esfuerzo, daba igual, eran un pueblo de colonos, un pueblo acostumbrado a la dureza de su planeta, a soportar las tormentas de arena y el frío glacial del verano.

El último habitante del planeta no puede ocultar cierta decepción para con los de su especie, ya que gran parte del cambio climático lo habían creado ellos mismos, Bueno, no exactamente creado, sino acelerado y sacado del equilibrio hasta que ninguna medida, localizada o global, razonable o desesperada, fue capaz de conseguir cambiar el futuro. 

El último habitante del planeta se sacude la arena al entrar en la nave. Es algo que no va a echar de menos, eso y el frío a todas horas. Se sienta en el sillón del puente de mando, y mientras la nave despega y pone rumbo a su nuevo hogar, se pregunta con mezcla de esperanza y recelo: Ya nos hemos cargado un planeta de colores, nos cargaremos también el siguiente? después del rojo, ahora joderemos el azul?

jueves, 8 de marzo de 2012

Las once en punto y sereeeeeeeno...

Aún no han sonado las once campanadas y ya se enciende una lucecita verde, bing! y casi poniéndose de acuerdo le siguen dos más en cadena, bing, bing!. 

Después, con un ritmo escrito por nadie, interpretado como jazz, aparecen los demás, bing, bingbing, bing, bingbingbing, bing, bibibibibing, bingbing, bing. Un par de segundos más tarde resuena un bing, y ya están todos..., todas..., tod@s, bueno, coño, ya "están".

Los niños? Acostados y durmiendo. Los maridos, las mujeres? En la cama esperando pacientes o leyendo o durmiendo, porque saben que la espera puede ser muy larga, en algún caso hasta bien entrada la madrugada (santificados sean vuestros santos y santas, porque ellos heredarán..., naaaa, con teneros ya les vale!).

Pronto empiezan a cruzarse los mensajes, claramente en clave, en los que se maquinan, aprovechando la noche y el chat, crímenes a cual más atroz y sangriento, a cual más sádico y terrorífico, unos crímenes que por lo que parece intentarán atribuirlos a unos tipos raros que se chutan caracoles (o que beben sangre, no se, algo asi de raro).  Tal como está el mundo criminal hoy en día, igual cuela y todo.

Pero como la noche es una vieja lianta, pronto alguna lanzadilla decide soltarse el pelo y va y les suelta que conoce a una amiga (la típica amiga que "todos" tenemos, la mia se llama MariPuri) que ha dicho que puede correrse sin tocarse, y se pone a describirlo with pelos und señales (expresión robada del genial Mortadelo), y entonces ves como los "bing" hacen "biiiiing", luego hacen "bIng" y en breve todos leen con ansia lo que la otra escribe. Suerte que el relato es corto que sino la liamos...   

Pero la noche es muy larga, y después del "bIng" viene la calma..., la tranquilidad..., la suavidad con que te meces en tu silla..., para casi caerte cuando por el lado izquierdo de la pantalla aparecen..., uno...,no, dos..., quiá, tres feas caras de zombie, los ojos medio colgando de las cuencas, una sonrisa estúpida (o sangrienta, no sabría decir) y sus manos huesudas alargadas hacia tí, como queriendo cogerte. Maldito seas, realismo mágico, te estás pasando un pelo.

Entonces, de repente, te das cuenta de lo que pasa. Te has equivocado y en lugar de los antigripales te has tomado las pastillas esas que tenías para documentarte sobre los viajes de LSD. Te das cuenta porque si bien el resto de lo que has vivido es cierto, porque la comunidad de autores que estás descubriendo es una "familia" muy especial que se reune siempre a partir de las once después de cuidar a su otra familia, y ya los conoces a casi todos, esta noche hay un invitado especial que nadie te ha presentado y sin embargo "sabes" quien es, es el famoso (no me digais no lo veis! no me digais no sabeis quien es!) el famoso conejo Harvey.


miércoles, 7 de marzo de 2012

Tensión eléctrica...


Las relaciones personales son algo muy..., personal. Definir una relación es una cuestión de opinión, es como el culo, todo el mundo tiene uno (pobre del que no).

Pero aqui el que escribe soy yo, así que sus toca aguantarse y leer MI opinión (si lo preferís os enseño el culo..., vale..., de acuerdo..., por votación popular paso a describiros mi concepto de relación).

Para empezar voy a obviar las relaciones de pareja, aunque quizás luego comente algo sobre ellas...

Vaya..., pero este tío de qué va? os preguntareis (y si no os lo preguntais es igual, ya lo pregunto yo por vosotros que eso de la relación lector-escritor siempre queda muy bien).

Pues voy de que os voy a explicar mi personal teoría de las relaciones "en un sentido amplio".

Todo empieza una fría mañana de febrero..., no..., era una cálida tarde de junio..., bueno, da igual, todo empezó alguna vez, algún día, a alguna hora, lo importante es que empezó, y punto.

Todo empezó en mi adolescencia, intentando estudiar física en 2º de BUP (a muchos no os sonará, creo que es como el 4º de ESO del actual plan que vuelve a estar en vias de desaparición, cámbialo todo para que en realidad todo quede igual o peor). 

El caso es que me tenía estancado el electromagnetismo, no era yo nada bueno con la física, y menos con la "profe" que teníamos. El caso es que, además, estaba estancado en mi relación con los demás, no entendía porque algunos me veían "raro" (yo a ellos también, aunque otra "rareza") ni porque otros me caían bien al minuto de conocerles, ni porque otros (más precisamente otras) hacían que mis latidos empezaran a bailar samba (cuando ni sabía que la samba existía, lo que es una demostración empírica de la teoría de la memoria colectiva, chúpate esa!).

La verdad es que tengo unas neuronas un poco especiales, que si les da por ahí cogen a Verne y Salgari, me los juntan con la bruja Avería, y los ponen a jugar al mus en la plaza de Guernica (sí, un mus jugado a 3, qué pasa? los de Bilbao jugamos como nos apetece, aibapues!), así que no es de extrañar que le buscara los tres pies al gato, sumara 2 y 2 y me diera 5 (osea, 4 y me llevo 1 y como me lo llevo todo cuadra).

Bueno, no es solo eso, que también, la verdad es que la física me aburría y las personas siempre me han parecido un "objeto de estudio" de lo más atractivo e interesante, así que decidí aplicar la teoría del electromagnetismo a las relaciones entre personas. No es algo tan raro, otros aplicais la termodinámica al complicado proceso de diluir el colacao sin saber que la entropía os la tiene jurada, porque, sabeis? la entropía desayuna siempre nesquick.

Aunque tenía pocos años era bastante maduro para mi edad, producto de darle al coco tres veces más que el resto de mis compañeros, y a causa de mis orígenes había podido conocer a mucha gente. No, no es que fuese un romaní, pero mi padre era militar y por ese motivo habíamos pasado por casi todas las bases de la península, nunca más de 3 años en cada base, no entendí el motivo hasta hace poco, cuando un antiguo amigo, general ya retirado, me explicó que tenía delito que mi padre siempre se liase con la esposa del capitán de la base.

Lios de faldas aparte, a medida que iba conociendo personas de todas las edades, razas, idiomas y géneros, algunas con más estudios y menos sentido común, otras al revés, muy pocos con ambas, me di cuenta que la relación que podías establecer con las personas se podía clasificar en varios grupos.

Con quienes conectabas a 110 volts: Los que hayais tenido alguna vez ese tipo de corriente en casa recordareis la poca intensidad de la luz de las bombillas, y como los aparatos modernos iban a paso de tortuga si los conectábais en esos enchufes. Pues lo mismo en la relación, en la conexión con esa persona, que por otra parte podía ser una bellísima persona, inteligente, capaz, vamos, la repera limonera, pero, sencillamente, en cuanto a la relación entre ambos, "nastideplasti". No era que no hubiese gustos en común, ni que no pudierais ir al cine alguna vez, era..., un je ne sais pas, un je ne sais quoi..., era todo y nada, pero faltaba "esa" chispa entre ambos en los momentos en que mirabas a esa persona y esperabas una reacción que no sucedía, no reía donde tocaba, no lloraba donde tocaba, como si estuviese dos minutos por detrás o por delante en tu vida. Por desgracia, una gran mayoría de las personas que conoces acaban en ese grupo, y no es malo ni bueno, simplemente "es". Por desgracia, muchas relaciones de pareja son de este tipo, y la cosa puede parecer extraña, pero incluso una bombilla de 110 volts chisporrotea alguna vez, aunque en la mayoría de los casos cuando vuelve a hacerlo es para fundirse.

Con quienes conectabas a 220 volts: Aaaaaah, aqui la cosa ya era diferente, que brillo en las bombillas!, que energía en las cosas!, las chispas de la vida saltando cual burbujas de cola!, riéndose de lo mismo en el momento que tocaba!, amigos para siempre!, friends we'll be friends!, todo eso que ya sabeis si habeis tenido suerte de conectar de esa manera. Estas conexiones son las que se suelen llamar Amigos (así, con la A en mayúscula). Alguna relación de pareja es de este tipo, todo depende de si has saltado a la parte parejil lo suficientemente rápido para no entrar en la ya conocida por todos "friend zone" (zona amigos para los que no sepais francés).

Ahora es cuando toca cerrar el rollo patatero este que os he soltao..., pero como ya es habitual, ¡no se vayan todavía, aún hay más!

Pozí..., aunque algunos y algunas lo desconocéis, existe una tercera tensión eléctrica, la de tipo industrial, y esa, oh! esa!, va la muy bestia a 380 volts nada más y nada menos! Os podeis imaginar la sublime belleza de los arcos eléctricos en todas las bombillas que la aguanten? Las auroras boreales alrededor de la persona? El empezar uno una frase y terminarla la otra? Que por el brillo de sus ojos sepas, ex-ac-ta-men-te, lo que está pensando? Que los gustos comunes y coincidencias llenarían una "lista A" que nunca acabaría? Que incluso la "lista B" de lo diferente os sorprende y os emociona y estais deseando pase a la lista A alguna vez?

Si alguna vez os pasa..., si alguna vez teneis ese tipo de conexión..., cuidadla con vuestra vida, porque sin ella dejaréis de vivir, incluso los 220 a veces parecen lentos para quien ha vivido un tiempo a 380.

  




lunes, 5 de marzo de 2012

Lujuria zombie...


En la tarde del segundo día, al caer el sol, me convertí en un zombie por convicción.

Cuando la infección empezó, el día antes, solo afectó a unos pocos trabajadores del puerto. En sólo tres días, la ciudad del medio millón de almas pasó a ser la ciudad del medio millón de zombies, porque se reproducían más rápido que los conejos.

En el segundo día, en cada esquina, en cada portal, en cada coche, mirases donde mirases, había una pareja de zombies en pleno frenesí sexual, dándose y tomándose en formas que ningún humano fue capaz de soñar, alcanzando las más altas cotas de placer, de éxtasis, convirtiendo al sexo tántrico en algo simple.

Reconozco que siempre he sido un poco voyeur, y un poco precoz también, a los 8 años disfrutaba como un sátiro (enano, pero sátiro), espiando desde la cocina las contorsiones que hacía mi canguro, Mari Jose, con su novio, Pedro, en el sofá de mi casa, todos los viernes por la tarde. Ver como se le endurecían los pezones a la canguro era algo excitante, y los jadeos contenidos que ella iba soltando me ponían palote (unos compañeros de colegio me habían dicho que así se llamaba a lo que pasaba, y vaya si tenían razón). 

Desde donde yo espiaba era imposible ver más abajo de sus tetas, así que acabé desarrollando una febril imaginación a partir de lo que escuchaba y de cómo se movían. Parecía que por debajo de las tetas existía un lugar muy cálido y a la vez húmedo, porque Mari Jose susurraba "estoy más caliente que el asfalto de Georgia", y Pedro respondía "estás mojada, mis dedos chapotean". Lo que yo escuchaba era realmente un chapoteo, y cada chap y cada chop iban seguidos de un gritito corto de Mari Jose, y cada dos o tres chaps y un chop ella repetía "no pares!, no pares!", y veías el brazo de Pedro moverse como quien dirige con sus manos un allegro vivace que pasa a un ritardando y acelera a un presto y acaba con un allegro con fuoco, que música más sublime, que intensidad!.

Pero dejémonos de recuerdos de juventud, a ver..., que me centre..., ah..., sí..., estábamos en el segundo día de la infección zombie y ya teníamos claro que más temprano que tarde ibamos a ser todos como ellos. Muchos se suicidaban ante la idea de volverse carne putrefacta y con colgajos por todos los lados, aunque ya antes de los zombies todos llevábamos colgajos bajo la camisa y quien más quien menos ya estaba algo podrido, algunos de dinero, otros de envidia.

En mi caso, el segundo día por la tarde, cuando el sol ya se despedía y llamaba a su amiga la luna, en ese preciso momento, sufrí una epifanía de las que hacen historia (de las que hará historia si alguna vez se encuentra este relato), y decidí que quería ser un zombie.

Iba caminando por la Gran Vía, con paso apresurado para evitar que nadie saliese de ninguna esquina (por nadie se entiende zombie, ni los ladrones ni los asesinos ni las bandas latinas se atrevían a salir al caer el sol) cuando los ví, en la esquina con Balmes, en el suelo, retozando como si el mundo se acabase ese mismo día.

Ya sé que la palabra zombie os trae imágenes poco agradables, pero creedme, no es así. Algo pasó en la infección zombie (o tal vez fue mi imaginación) pero el espectáculo que presencié fue de cinco rombos por lo menos, y fue a la vez bello y mágico.

El zombie tocaba los pezones de la zombie con suave dureza, presionando y pellizcando, y luego rozaba con sus dedos las aureolas, acercándose a los pezones pero sin tocarlos. Después usaba su boca y dejaba que sus labios rozasen el pezón izquierdo, el más grande y más sensible, y lo besaba, y lo cogía entre sus labios, y luego lo ponía entre sus dientes, con suavidad, mordisqueándolo, mientras pellizcaba el derecho a diferente ritmo, suave, fuerte, suave, suave, fuerte. 

La cara de la zombie era de arrebato, echaba la cabeza hacia atrás para acercar más los pechos, y en el placer que sentía necesitaba unirse a su compañero, con sus manos acariciaba todo su cuerpo, primero las manos sobre sus pechos, apretándo con él los dedos hasta donde podía aguantar, luego la cabeza para sentir con él lo que ella estaba disfrutando, luego el cuello, y los hombros, y el pecho y seguidamente el ombligo y más abajo, donde la zombificación había conseguido un estado de permanente erección sin una pérdida de sensibilidad.

Las manos de ella subían y bajaban por el tallo, suavemente con una mano pero sujetando la base con la otra, deteniéndose en el glande y jugueteando con un par de húmedos dedos en el frenillo. A ratos, un par de dedos presionaban el escroto e incluso se aventuraban más allá, y el zombie perdía entonces el norte y dejaba de mordisquear los pezones y de besar los pechos, y disfrutaba su momento.
La excitación del momento (compartida por mi que, como de niño, volvía a estar palote), dio lugar a una salvaje acometida de la zombie, que tumbó a su compañero, dejándo visible el enhiesto miembro, sobre el que se sentó con urgencia, y sobre el que realizó unas contorsiones brutales, arriba, abajo, rápido, rápido, lento, ahora en círculos, ahora un ocho, adelante y arriba, atràs y abajo, nunca pensé que nadie pudiera moverse así, hasta que me dí cuenta que era producto de la zombificación, nada limitaba sus movimientos.

Cuando estaban extenuados en el suelo, descansando, tomé la decisión, me acerqué a la zombie, y extendí mi mano derecha con la palma hacia arriba, y ella extendió la suya con la palma hacia abajo, y me acerqué aún más, y ella puso su cara cerca de la mía, y su boca cerca de la mía, y me mordisqueó el labio inferior, y luego se acercó a mi oreja, y sopló cálidamente, me mordió el lóbulo, y mientras yo me ponía palote y temblaba de la anticipación ella me desgarraba el pecho arrancándome las entrañas y depositando en ellas la infección zombie..., nunca tuve un orgasmo más potente que ese, al menos siendo humano.

El psicopata...


El desmadejado y pequeño cuerpo reposaba inerte sobre la fría y roja superficie de travertino de importación. Casi encima del mismo, el psicópata se afanaba con su escalpelo, sajando el brazo izquierdo con cortes rápidos y firmes, evidenciando la perfección de la práctica. 

Con precisión quirúrgica, después de dejar al descubierto los músculos, empezó por separar el deltoides del bíceps y tríceps braquial, siguiendo por el extensor radial y el supinador corto, acabando con el flexor cubital y el pronador redondo, todo ello en menos de cinco minutos. Su respiración agitada denotaba un placer que podía ser sexual pero también asmático, y la excitación erizaba los vellos de sus brazos como una corriente eléctrica.

Mientras admiraba su obra y paseaba su lengua por sus carnosos labios, pensaba en lo fácil que había resultado todo, el secuestrarla de su pequeña cama en un descuido, el trasladarla a su sancta santorum sin ser visto por nadie. En ningún momento opuso resistencia alguna, dominada por su fría mirada, y su cuerpecito de inocente candidez quedó a su merced.

- Juanitoooooooo! A comeeeeeeeeeeeeeer! - se oyó en el jardín de al lado la voz chillona de una mujer - Que se te enfríaaaa!

- Otra vez esa vieja bruja chillando como una cerda - gruñó el psicópata - Dios, como la odio! Un día de estos le voy a dar razones para chillar como una cerda, verla desangrándose en mi marmol rojo será un gustazo...

El psicópata respiró profundamente tres veces para recuperar su equilibrio y su atención, y volvió a mirar al cuerpecito sin vida sobre la mesa. Dudó por un momento entre empezar a separar los músculos de la pierna o acabar con los brazos, su gusto por la perfección y la simetría le pedían seguir con el brazo derecho, pero la belleza de las piernas le llamaba insistente. Bueno, si se dedicaba a la pierna derecha también conseguiría una extraña simetría en los cortes, y esa pierna blanca y con pecas estaba diciendo ¡córtame, mi amor!

A pesar de la pulsión de seguir con el corte, el psicópata dudaba, había tanto donde elegir, incluso los nombres eran de lo más especiales, y los pronunciaba susurrando con anticipación, la fascia lata, el sartorio, el peptineo, el piriforme y el psoasiliaco, eso sin olvidar al excitante poplíteo, mmm, solo de reseguirlo con los dedos volvía a estar excitado, y esta vez siguió pierna arriba con los dedos, notando la suavidad aterciopelada de los muslos, aunque sin reacción a su presión, lo que aún lo excitaba más.

- Juanitoooooooo! - se volvió a oir en el jardin - Como tenga que venir a buscarte te doy con la zapatilla!

- Ya voooooooooy! - gritó el niño dejando de jugar - ya vooooooy!

- Joder con la bruja avería - gruñó el psicópata - se acabó, después de comer me la cargo.

El psicópata apartó el cuerpecito del frío mármol rojo de importación, descentrado por los gritos de la bruja del jardín. Se acercó al fregadero, se lavó las manos con mucho cuidado para eliminar cualquier pista, y se fue a todo correr pensando: La muñeca de mi hermana no gritaba, pero ya verás cuando tenga a mamá estirada en ese rojo y frío marmol. Juanitoooooo, la comida, Juanitooooo, lávate los dientes, Juanitooooo, la habitación debe estar ordenada, Juanitoooo..., pues Juanitoooo te va a hacer chillar, vieja bruja...

p.s.: mamá, te quiero :-)

domingo, 4 de marzo de 2012

Un gato..., un no-gato..., un gato...


Cuando la astrología superó en adeptos a la astronomía, clamando incluso ser ciencia, clamando incluso ser mejor ciencia, no nos preocupamos, porque no éramos astrónomos, y les dejamos a su suerte.

Cuando la lectura de cartas y la tirada de runas superó en adeptos a la psicología, clamando incluso ser ciencia, clamando incluso ser mejor ciencia, no nos preocupamos, porque no éramos argentinos, y no nos gustaba el tango.

Cuando la numerología y la kabbaláh superaron en adeptos a la matemática, clamando incluso ser ciencia, clamando incluso ser mejor ciencia, no nos preocupamos, porque no éramos esos tipos raros que cuando ven un buen par de tetas piensan en si cumplen o no la proporción áurea.

Cuando la homeopatía y la magnetoterapia superaron en adeptos a la medicina, clamando incluso ser ciencia, clamando incluso ser mejor ciencia, no nos preocupamos, porque todos odiamos el olor de hospital y la homeopatia parecía ser cool.

Pero ahora..., ahora van a por los gatos, pretenden violentar la sacrosanta morada de la física cuántica, y en lugar de mirar signos del zodíaco, la carta del ahorcado, el numero 7 o cualquier otra chorrada similar, se les ha metido en la cabeza que cualquier pregunta acerca del futuro la puede responder el famoso gato de Schrödinger..., sí..., ese pobre gato que ponen en una caja con un frasco de veneno y una partícula radiactiva que tiene una probabilidad del 50% de abrir el frasco y que, mientras tanto, dice la física cuántica que está a la vez vivo y muerto, al menos hasta ser observado abriendo la caja.

Ahora ha llegado el momento de que todos los hombres y mujeres de buena voluntad demos un paso al frente y nos opongamos a algo tan inhumano, tan irracional, tan deleznable. Acabemos de una vez con esos charlatanes de tres al cuarto (los que dicen adivinar el futuro, no los físicos cuánticos, se entiende).

Se aconseja encarecidamente nos centremos en los que dicen adivinar el futuro usando a los pobres gatos, evitad la tentación de hacer algo parecido con los economistas (excepto miren mal a algún gato, claro).

Nota: No lo creeis? Ya ha comenzado (http://amazings.es/2012/03/02/se-nos-ha-ido-de-las-manos/)

sábado, 3 de marzo de 2012

Asociaciones...


Hace poco una colega escritora me decía, "escribe sin pensar, déjate llevar", a lo que yo respondía, "esto es casi zen, amiga mía". Mi neurona no se puede estar quieta un segundo, y mientras esto escribo se me va la mente a Mark Twain diciendo que para escribir un discurso tardaba más si tenia que ser uno improvisado. 

Lo que en realidad quiere decir que actuaba más o menos como los que tienen bonsáis, y que si lo hacen bien, deben estar mucho tiempo con las tijeras de podar en la mano, meditando y entrando en resonancia con la planta, para luego hacer una pequeña poda, casi minúscula, y conseguir que el resultado sea adecuado. 

Aunque es algo difícil conseguir un relato bonsái si lo creas por asociación libre, y mucho menos cuando tu mente bulle de mil historias que compiten por hacerse escuchar, si hasta los donettes que vas mordiendo entre palabra y palabra reclaman su atención y quieren que se les haga aparecer en la historia, algo que refleja que hasta un ente inanimado tiene su importancia, especialmente si lleva chocolate. 

Lo cierto es que cuesta resistir la tentación de dejar de escribir por un momento para ir a revisar los párrafos antes escritos, ya que mi pulsión perfeccionista reclama revisar la ortografía y la sintaxis, pero no solo eso, me recuerda que yo soy un escritor de bonsáis, que considera necesario recortar frases para dejar un relato que sugiera y no explique, con puertas abiertas o incluso ventanas como hace poco me decía una amiga, de la que hace días no se nada y espero que esté bien. 

Es curioso esto de la palabra amigo, con la llegada de FB se ha distorsionado aún más su uso llevándolo al punto del absurdo, porque, desengañémonos, nadie puede tener dos mil y pico amigos, ni teniéndolos, puede estar al día con todos ellos salvo que alquile un día el Camp Nou y monte una reunión de todo un fin de semana, porque claro, si son unos dos mil y pico amigos y debe estar con ellos mínimo un minuto, eso son más de treinta y tres horas, vamos, una maratón de ir moviéndose por el campo, "Hola que tal, Paquito, tu mujer bien? Los niños también? Bueno me alegro, te dejo que tengo un poco de prisa, ya nos vemos en la siguiente reunión", vamos, que no, que no se puede. 

Lo que no se puede es intentar escribir nada medianamente legible con el infernal ruido de tambores que hoy tengo en mi barrio, que no se a que coño vienen, yo eso de las festividades y demás no lo tengo nunca claro, quizás es algo de carnavales? Puede, pero por descontado no será comparable al de Brasil, así que me lo puedo perder. 

Brasil..., carnaval..., cariocas..., vaya..., se me ha despertado la neurona testosterona, digo..., no..., eso no es una neurona..., vaya..., y eso otro que despierta..., chico, de donde viene eso? Como no sea una asociación libre con una colega escritora, que aparte de escribir dejándose llevar le da por escribir relatos combustibles (que no comestibles) en los que vas leyendo y te vas poniendo "a tono" y sigues leyendo y "el tono" sigue subiendo, y ya tienes también subiendo otras cosas (el interés, a que pensabais me refería?) y cuando ya estás clamando por tener alguien al lado en quien volcar esas ganas inmensas..., con quien poder tocar música a cuatro manos y dos lenguas..., entonces va la muy bruta y coge y te da en la cocorota y te hace saltar a un lado, y te sorprende con una ida de pinza de las que hacen historia, casi como para que decidas llamar a los loqueros y les digas vayan a la calle tal de Madrid que tienen una nueva clienta. 

Claro que..., mira tu quien habla, digo, escribe, si aquí dentro somos muchos, mas de los que alguien puede pensar, imagínate que hay unas cuatrocientas y pico neuronas y tocamos solo a dos neuronas por persona, así que haz las cuentas, se está un poco apretado aquí, además que hay aquí algunas más raras que un perro verde, porque mira, es aceptable un yo-romántico igual que es entendible un yo-depresivo, lógico que haya un yo-sátiro (el tipo es humano y testosteronificado), empieza a ser más preocupante ver por ahí un yo-cabreado pero también se entiende, es necesario equilibrar las historias azucaradas del yo-empático y del yo-masbuenoquelpan, pero el problema de fondo no es ese..., el problema es que entre todos los doscientos y pico yoes..., allí..., al fondo..., casi escondidos, diría que son el yo-paranoico y el yo-esquizofrénico jugando al ajedrez, algo complicado ya que el segundo nunca está con la personalidad que toca y cada vez cree que la partida es nueva, y el primero piensa que el otro le está haciendo luz de gas queriendo que se vuelva loco. 

En fin..., una locura esto de la escritura..., especialmente de manera reciente, es algo exasperante pasarse años en dique seco (y cuando digo años no es una figura literaria) y de repente te descubres que entre latido y latido te aparecen historias como quien respira, y algunas pasan tan rápido por tu mente que no puedes atraparlas y se escapan, las muy..., y vuelves a donde estabas hace lustros (diría que milenios pero entonces sabríais que soy inmortal y tendría que mataros, así que no lo digo, olvidad lo escrito entre paréntesis!) donde tenias problemas para escribir a la velocidad en que tus neuronas centrifugaban, velocidad que conseguía además el curioso efecto de que ibas tu tranquilamente (si, evidentemente aquí tranquilamente es retórico) escribiendo sobre el olor de una flor azul, y a medio escribir los dedos te hacían un siete y se ponían a escribir de un planeta yermo y de un niñito triste que volvía a sonreír gracias a un flor..., y vaya..., mira tu por donde, esta historia me suena, pero creo que no es mía (lástima). 

Ufff..., ahora lo jodido de todo esto es que, como un grifo de cocina al que se le ha roto algo, tengo un grave problema entre manos, se llama “manos que siguen danzando sobre el teclado”, y que van solas, y me temo voy a tener que ponerme a rezar o darles algo para que se entretengan, ya que sino esto puede convertirse en un relato eterno y me da miedo que alguien me encuentre aquí en unos meses, el cuerpo casi momificado…, y dos manos que sacando energía del vacío siguen tecleando, incansables al desaliento. 

Venga..., respira..., inspira..., espira..., uno..., dos..., inspira..., espira..., vale..., las manos reducen velocidad..., las neuronas empiezan a cambiar su umbral de activación..., esto funciona..., poco a poco voy llegando a buen puerto y..., c'est fini. 

(pssst, pssst: Volveremos! Firmado: los doscientos treinta y cuatro yoes de este infeliz) 

viernes, 2 de marzo de 2012

Un relato inesperado...


Inesperadamente..., stop..., venga..., rebobina..., como va a ser inesperado si el propio título lo avisa y además empiezas la primera frase diciendo "inesperadamente"? Vaya un aprendiz de escritor estás hecho, si se ven las costuras, y el maquillaje, y las luces apuntando a otro sitio para despistar..., está claro que esto de escribir no es lo tuyo, no te esfuerces, déjalo ya. 

Realmente es una lástima, pensaba que en este arte también cosecharía grandes éxitos, como me pasó el mes pasado, cuando la Royal Philarmonic de Londres estrenó mi 5ª sinfonía, que en realidad era mi primera sinfonía pero la llamé "la quinta". Que emoción cuando todos, el público y la orquesta en pleno, en pie, estuvieron aplaudiendo mi obra durante veinte minutos. 

Esa sinfonía fue casi mi consagración, esperada por todos, en el campo de las matemáticas, ya que en realidad mi quinta sinfonía surgió espontáneamente de mi tesis sobre la razón áurea y la quinta posición de la serie de Fibonacci, que comparten ambos el número cinco. Eso dio lugar a que mi sinfonía se basase en la belleza del número áureo y su relación con el número cinco, estructurada en cinco corcheas por compás. Mientras escribo esto escucho la grabación dirigida por el genial Akira Miyagawa y debo dejar mis manos quietas mientras disfruto la belleza de la música. 

En fin…, aunque escribiendo no sea un genio no me puedo quejar, en cada uno de los meses de este año que ya acaba he estado involucrado en multitud de grandes avances para la humanidad, y eso me congratula. Fue en Febrero cuando conseguí resolver el problema de la materia oscura, al hacer notar a varios de los científicos con los que me reuní que aquel símbolo "+" en la quinta ecuación de la quinta página debía ser un símbolo "-", y de golpe todo el sistema cuadraba, podías escuchar la música que tocaba cada ecuación, y si te fijabas, casi podías ver danzar a las variables X alrededor de las variables Y, mientras las Z descansaban un ratito. 

Después de tomarnos algo (ellos un café, yo una cola sin cafeína) acabé por cerrarle los flecos a la Teoría del Todo que, como su nombre indica, sirve para describir todos los fenómenos físicos, incluidos los de la nada, ya que la nada es la que más llena está de todo. 

Sin embargo, debo reconocer que a estas horas, a pocos minutos de mi cumpleaños, estoy un poco preocupado por mi futuro. No sé qué pasará mañana conmigo, no sé como afrontaré la reunión de las once con el comité sobre el cambio climático, ni la de después de comer con el grupo para la solución del hambre en el mundo, y en ambas esperan de mi lo que todos siempre esperan, y no creo poder estar a la altura, y no sé como explicárselo sin que se enfaden o me castiguen. 

No sé como decirles que, desde mañana, ya no seré el proverbial niño de cinco años.

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Nota: La sinfonía del nº 5 se puede escuchar en http://www.youtube.com/watch?v=GEdXagVh-Rs