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sábado, 18 de febrero de 2012

Acacia



Me esperarás en la Acacia, Amiga del Alma?
Flor de Romero, tu presencia reanima y calma.
De tu fuerza el Hinojo, de la Violeta tu lealtad.
Naranjo, generosa hoja, de Mimosa sensibilidad.

Del Ruibarbo su consejo no pude oir, mas llegó.
Mi precioso sueño de la roja Amapola, me cegó.
Con la ingenuidad que tiene el Mimbre, yo salté.
En volandas, por entusiasmo del Limón, yo volé.

Tulipán de Rojo amor a Amarillo desesperanza.
Por impaciente, caí del Guindo, así, de panza.
Por no saber, cual Rododendro, el peligro oler.
Ya sólo queda del Trébol la resignación tener.

Carece el inteligente Café, de la Menta virtudes.
Para asi vencer, cual Muérdago, las dificultades.
Al enfrentarse a la Azalea del romance deseado.
Anhelar la Ambrosía de un amor correspondido.

Compadéceme, Campanilla! Muestra tu camino!.
Cuánto anhelo el saber, del Cáñamo, mi destino.
Anímame, y dime que será de la Mirra la alegría.
Que, más que Acacia, eterna HierbaLuisa, un día.

Mas a la sazón perfeccionista, resta una pregunta.
Tan sólo es, ya sabes, por a todo sacarle la punta.
Dime, elegir sólo Acacia debo?, pues aqui te reto:
No parecería más-mejor el encontrar un Tamaceto?

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